postheadericon 95 años… un recorrido

El 17 de octubre de 1919 se creaba, mediante la Ley Nacional nº 10.861, la Universidad Nacional del Litoral y, con ella, nuestra Facultad de Ingeniería Química, que por aquel entonces llevaba el nombre de Facultad de Química Industrial y Agrícola. Consecuente con las necesidades del desarrollo industrial de la Nación, este acontecimiento marcó un hito importante para el país y toda América del Sur, ya que se convirtió en la primera unidad académica en ofrecer la carrera de Ingeniería Química.

Desde sus primeros años de existencia la Facultad ha sostenido los principios reformistas que le dieron origen, proyectando su labor de enseñanza, investigación, extensión y promoción científica y cultural desde Santa Fe hacia toda la región litoral de Argentina.

La FIQ no sólo ha sido pionera en la implementación de estudios de grado sino también de posgrado, instituyendo en 1981 el primer programa de Doctorado en Ingeniería Química del país, conjuntamente con los Doctorados en Química y Tecnología Química.

Líder de la ingeniería química del país y modelo indiscutido de las instituciones que luego ofrecerían la misma especialidad, con el correr de los años la Facultad de Ingeniería Química de la UNL sumó a su tradicional carrera otras ofertas de grado, pregrado y posgrado que la posicionan como un referente educativo y cultural en la región y el país. En la actualidad, ofrece 9 carreras de grado, 2 de pregrado, 15 de posgrado y un ciclo de Licenciatura. Además, desde hace algunos años atrás, a partir de la política de internacionalización del currículum de nuestra Universidad, se ha iniciado exitosamente el camino de carreras con doble titulación con universidades extranjeras, como el caso de la carrera de ingeniería industrial que ofrece también la titulación de Ingeniero de Arts et Métiers, en virtud del convenio firmado con la École Nationale Supérieure d’Arts et Métiers – Paris Tech – Francia y el Doctorado en Energía y Materiales Avanzados, primer carrera de posgrado con doble titulación argentino-alemana en el seno de la UNL, en virtud de un convenio con la Universidad de Ulm.

En lo referente a la investigación y desarrollo, también es lícito destacar que a pocos años de su nacimiento, la Facultad comenzó el camino certero de la generación del conocimiento científico. En este sentido, en 1929 se creaba en su estructura el Instituto de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, bajo la dirección del Dr. Damianovich, y se establecía la certificación de investigación para aquellos que se abocaran a la labor científica. Este Instituto constituyó el antecedente primario de los numerosos Institutos, Centros, Laboratorios y Programas, que fueron surgiendo a lo largo de su historia, entre los que pueden mencionarse el Instituto de Catálisis y Petroquímica (FIQ-UNL-CONICET), el Instituto de Lactología Industrial (FIQ-UNL-CONICET), el Instituto de Tecnología en Alimentos, el Instituto de Tecnología Celulósica, el Laboratorio de Metalurgia, el Programa de Electroquímica Aplicada e Ingeniería Electroquímica, el Centro de Investigaciones en Ciencia e Ingeniería de Materiales, el Centro de Estudios y Gestión Ambiental y el Programa de Investigación y Análisis de Residuos y Contaminantes Químicos (de creación reciente, sobre la base del Laboratorio Central de Servicios Analíticos). Además, no debemos dejar de señalar al Centro Nacional de Catálisis, creado en 1989 por un convenio con la entonces Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación, que tiene por objetivo proveer una infraestructura de equipamiento al sistema científico-tecnólogico regional y nacional. Hoy, todos estos institutos son ejes centrales para las actividades no solo de investigación y desarrollo que se realizan en la Facultad de Ingeniería Química, sino también para la transferencia de tecnología y la prestación de servicios altamente especializados al medio socio-productivo.

Finalmente, así como otrora su política extensionista posicionó a esta Facultad como protagonista destacada en la creación de la emisora radial de la Universidad, del Coro Universitario, del Teatro Universitario, etc., en nuestros días se gestionan institucionalmente programas, proyectos y diferentes actividades tendientes a la democratización del conocimiento y la cultura, asumiendo la función social de contribuir a la mejor y mayor calidad de vida no sólo de la comunidad universitaria sino de toda la población en su conjunto. Un ejemplo claro de ello es la creación, hace unos años atrás, de la Dirección de Cultura Científica que, entre otras actividades, desarrolla anualmente distintos Festivales, llevando la ciencia al público en general y, en particular a niños y jóvenes de la región.

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